David Ricardo en el siglo XIX estableció el concepto de las ventajas comparativas considerando que en general el libre comercio mundial genera ganancias para todos. Sin embargo el comercio mundial no es libre por completo.
Esto se debe a que los gobiernos nacionales tienden a restringir el comercio mundial con el fin de proteger la industria local mediante la aplicación de impuestos a la importación, ya sea aplicando un porcentaje sobre su valor o en función del peso o volumen de los mismos , este gravamen se conoce como arancel. Los aranceles son impuestos que distorsionan los resultados del comercio, tanto en la distribución de las ganancias como en los ganadores y perdedores de las mismas.
Si bien es cierto que existen argumentos para replicar la imposición de los aranceles, éstos se aplican con el fin de otorgar ventajas competitivas a los productores locales y desalentar la competencia externa; es decir, se trata en muchas ocasiones de un mecanismo de la industria nacional que, además, mejora la posición de la balanza comercial y genera ingresos al fisco, el cual es un evidente intento de redistribución de las ganancias y que favorece al mercado interno, sin considerar la posibilidad de que al elevar la posición competitiva de los productores nacionales los consumidores internos pierdan, al enfrentar mayores costos.
Durante la primera parte del siglo XX se aplicaron los aranceles de manera común, pero una vez terminado el proceso de reconstrucción europeo, derivado del término de la segunda guerra mundial, la economía en general comenzó a tener un cambio significativo en su dinámica. Antes, los patrones de producción nacionales se configuraban alrededor de un ambiente conservador y proteccionista ante la necesidad de fortalecer las industrias nacionales, ya que la devastación provocada por la guerra hizo necesarias este tipo de políticas, tanto para los países industrializados como para los países en desarrollo. Sin embargo, en el decenio de los ochenta y ante una crisis económica mundial, el modelo proteccionista da paso a un creciente comercio mundial y, por tanto, a una economía más globalizada y con mayores interconexiones de países, tanto de flujos comerciales como financieros, en la cual la política arancelaria dejó de ser básica para el crecimiento de una nación.
Se ha mencionado que los aranceles han sido utilizados a lo largo de la historia para proteger la industria de una nación. El mecanismo detrás de esto es que los aranceles desalientan las importaciones de un sector económico, al encarecerlos, y se promueve la producción nacional del mismo sector al hacerla más barata, la cual sería requerida para cubrir la demanda interna insatisfecha. En el caso de industrias incipientes, los aranceles permitirían resolver los problemas de transferencia de conocimiento y aprendizaje en un sector, que una industria en sus inicios no podría resolver con facilidad y competería en desventaja con industrias extranjeras ya desarrolladas. En caso de no haber producción nacional, ésta requeriría avanzar con ciertos apoyos.
Hoy, los aranceles también pueden tener otras motivaciones, más allá del crecimiento de una industria nacional, las cuales pueden estar fundamentadas en objetivos políticos, sociales, económicos o ecológicos; pero muchas veces, la línea que separa cada uno de estos propósitos es delgada. Estos impulsos pueden ser:
• Motivo sociocultural en Japón y Suiza hay una fuerte protección al sector agrícola para preservar las comunidades que mantienen viva la identidad nacional.
• Motivos de política económica, por objetivos diferentes a la promoción industrial; por ejemplo, la protección del empleo.
• Motivos ecológicos para evitar la entrada de bienes que alteren la calidad ambiental de un país. Ejemplo: aranceles a la importación de autos usados.
• Motivos políticos: protección a ciertos grupos políticos, con fines electorales o conflictos internacionales.
• Motivos recaudatorios: para mejor los ingresos para los gobiernos locales.
• Motivos de competencia económica: cuotas compensatorias contra competencia desleal.
La política arancelaria en el Perú, está diseñado por el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) y existen dos ámbitos básicos de política arancelaria sobre los cuales tiene competencia. Uno es el unilateral, por el cual un país soberanamente decide modificar su estructura arancelaria sin negociarla con ningún otro país, y el otro es el vinculado a acuerdos comerciales que involucran reducciones arancelarias, las que son negociadas de manera mutua con los socios comerciales.
Evidentemente que además del sesgo hacia la protección productiva del arancel, éste también suele tener objetivos recaudatorios o de estimulación de empleo. Cuál sea el uso que se le quiera dar al arancel, es una decisión política que considera, según el mismo MEF, en el lineamiento correspondiente, los siguientes elementos:
• El balance entre el eventual impacto efectivo sobre producción, empleo o recaudación versus aquél sobre la eficiencia en la asignación de recursos y el bienestar de la población.
• La existencia de otros medios para alcanzar los objetivos de producción, empleo o recaudación mencionados.
• La dirección de las negociaciones multilaterales, bilaterales y de bloques comerciales apuntan a la eliminación del arancel como instrumento de política.
Tratándose de una economía en desarrollo pequeña, dice el MEF, en el sentido de no poder influir sobre sus precios, al Perú le conviene reducir gradualmente aranceles, porque ello reduce los costos del funcionamiento de la economía y eleva el nivel de bienestar de la población a través de:
• Menores costos para consumidores y productores.
• Un manejo simplificado y transparente.
Como podemos apreciar - continúa el MEF -, una política arancelaria eficiente debe orientarse en el tiempo a reducir el promedio y la dispersión arancelaria. Para el logro de este objetivo se debe considerar: a) el balance entre el impacto efectivo sobre producción, empleo y recaudación, y el efecto sobre la eficiencia en la asignación de recursos y el bienestar de la población, b) otras formas alternativas de alcanzar los impactos de producción, empleo y recaudación, tales como la estabilidad económica, las políticas de inversiones o mejoras de la infraestructura y del capital humano, c) que las negociaciones multilaterales, bilaterales y de bloques comerciales apuntan a la eliminación del arancel como instrumento de política y, d) el manejo simple y transparente de los aranceles que faciliten su administración. Un análisis de la protección efectiva, indicador del manejo discrecional del arancel y de la dispersión de la rentabilidad relativa entre sectores productivos, permite constatar que ésta durante los años 2001 y 2002 se ha incrementado, mostrando un retroceso respecto al de los años previos. La mayor parte de los sectores productivos tenían una tasa de protección efectiva uniforme alrededor del 12% hasta marzo del 2001, asociada al 85% de las importaciones CIF, mientras que a fines del 2002, dicha protección se dispersó entre 4, 3% y 15, 1%, originando ineficiencias en la asignación de recursos.
La política arancelaria deberá tomar en cuenta los compromisos asumidos por el Perú en diversos foros internacionales. En la OMC se ha consolidado un techo arancelario de 30% para todo el universo, excepto para 23 subpartidas arancelarias referidas a productos agrícolas y alimentos cuyos techos hoy son superiores al 100% y que a partir del 2005 serán de 68%. La OMC prohíbe los precios mínimos, los derechos variables de importación y las restricciones cuantitativas, y permite la implementación de medidas de salvaguardia y los derechos antidumping. De otro lado, ante la incertidumbre sobre la perspectiva del ALCA, los escasos progresos en APEC y la culminación de la ATPDEA en el 2006, se hace necesaria y urgente la concreción de un TLC con nuestro principal socio comercial, Estados Unidos.
El fondo del asunto es la política comercial que sigue el actual gobierno que, como los anteriores, cree a pie juntillas que la rebaja unilateral de aranceles es la mejor para “una economía pequeña y abierta”. Para ellos, como dicen los Lineamientos de Política Arancelaria del MEF (al que nos hemos referido líneas arriba) hay que tener un arancel lo más bajo y plano que sea posible, lo cual ya han logrado pues el arancel efectivo está en 1.8%.
Eso lo dice la teoría ortodoxa, que es solo uno de los enfoques económicos existentes. Existen otros, que cuestionan esta premisa y plantean una política comercial que permita acompasar el crecimiento de la industria nacional con la apertura al exterior. Allí están, por ejemplo, los enfoques de Joseph Stiglitz, Paul Krugman y Dani Rodrik (este último aboga por una “nueva” política industrial). Pero para el dogma neoliberal solo existe “una” teoría económica y, por tanto, solo una política comercial.
Por eso, no toman en cuenta, por ejemplo, que en mercados oligopólicos, la rebaja de aranceles no se traslada al consumidor, pues se queda en los bolsillos del importador. Eso sucedió en el 2001, cuando se rebajaron los aranceles y el IGV a los medicamentos contra el sida y el cáncer, lo que está probado por el estudio del Ministerio de Salud del año 2005 (Efectos de los potenciales efectos del acceso a medicamentos del TLC con EEUU).
Lo mismo pasó con la rebaja de aranceles al cemento, donde el importador Cemex se quedó con el 12%, pues siguió vendiendo al mismo precio. No solo eso. Indecopi descubrió que ese cemento ingresaba a precio de dumping (antes, y después, de la rebaja de aranceles), con lo cual el pago del arancel al fisco era mínimo. ¿Qué se hizo? Nada.
Esta subvaluación de importaciones es práctica común, sobre todo en calzado y confecciones provenientes de países asiáticos, perjudicando a la industria nacional (Gamarra).
Pero en otros países, que también tienen políticas neoliberales, no sucede lo mismo. Es el caso de Colombia que, en el 2008 (cuando aquí se bajaban aranceles) promulgó los Decretos 3271 y 3272, elevando los aranceles para las confecciones y el calzado entre el 20 al 40% estableciendo, además, precios de referencia para estas mercancías (con lo cual se elimina de plazo la subvaluación). Pero proponer en el Perú que no se perjudique a la industria nacional, sería inmediatamente calificado de “antisistema”.
Tampoco se dice que la rebaja arancelaria del 2007 se dio, de un lado, cuando el país crecía a todo vapor y no se necesitaban rebajas (salvo para insumos y bienes de capital no producidos en el país) y, de otro, que la apreciación de la moneda nacional abarataba las importaciones en mayor proporción incluso que la rebaja arancelaria. Menos aún se menciona que la rebaja unilateral trabó la negociación del tratado comercial con México.
Finalmente, no se menciona que la rebaja significó una pérdida de recaudación de S/. 3,000 y 750 millones en el 2008 y el 2009, según la Sunat, que buena falta nos hacen ahora (lo que incluye S/. 40 millones por artículos de lujo).
Ciertamente, el Ejecutivo tiene la potestad de fijar los aranceles. La cuestión es cuál es la política comercial que se implementa. Es en ese rubro que estamos perdiendo y perdidos (Humberto Campodónico).
Conclusiones
Los aranceles surgen como un medio de protección de la industria nacional, con objetivos recaudatorios. A lo largo de la historia han sido usados tanto por lo países industrializados como por aquellos en desarrollo para impulsar su industria nacional, además de que su amplio uso ocurrió ante la falta de otros instrumentos de política económica. Ante la implantación de nuevos instrumentos y el surgimiento del neoliberalismo, el uso de los aranceles pierde importancia para el desarrollo de la industria local o para recaudar ingresos gubernamentales y se aplican sólo con fines de competencia, ecológicos, políticos y de protección social y cultural.
En Perú se ha implementado la tendencia de utilizar los aranceles con fines de protección de la industria nacional.
Posteriormente, el Perú define su política arancelaria implementando el sistema unilateral, tendencia que ha arrojado resultados negativos para los fines recaudatorios. El Perú debe definir una política comercial en la cual debe dejarse de lado la política de liberalización comercial (aranceles bajos o cero) como el único instrumento, porque es insuficiente. Debe utilizarse el uso de otros instrumentos económicos para definir una adecuada estrategia de desarrollo integral del país.
sábado, 16 de octubre de 2010
lunes, 14 de diciembre de 2009
PORTER Y NUESTRA REALIDAD ECONÓMICA
A fines de noviembre 2009, la Universidad del Pacífico y la entidad financiera Interbank organizó el evento denominado “Seminario Internacional: Claves de una Estrategia Competitiva”. En este evento expuso como ponente principal Michael Porter, considerado un experto, un gurú en competitividad de las economías globalizadas. Profesor de Harvard Business School, autor de 16 libros, entre ellos “The Competitive Advantage of Nations”, publicado en 1990, en el que analiza las fortalezas que pueden adquirir los países en una economía sin fronteras.
Habló el gurú acerca de un tema muy ajeno a la preocupación de nuestros gobernantes: “valor agregado” de la producción en el Perú, particularmente aquel que se destina a la exportación.
Todos sabemos que nuestras exportaciones tradicionales –principalmente mineras– no tienen valor agregado. Se exportan productos primarios sin nada de transformación. Los precios de estos bienes exportados son determinados por el mercado internacional, y a decir de Humberto Campodónico: (…) “los ingresos por exportaciones están sujetos a su vaivén (mercado internacional). Lo que nos hace sumamente vulnerables”.
Pero también se habla de que las exportaciones no tradicionales (XNT), que sí tienen valor agregado, han crecido últimamente. Eso demostraría que este no es un modelo primario exportador.
Si analizamos nuestras exportaciones de XNT del 2008 se aprecian que hemos exportado a la Comunidad Andina de Naciones, con US$ 2,710 millones, el 36% del total. Recuérdese que el arancel en la CAN es cero.
Campodónico nos dice en su artículo del 14 de diciembre que “(…) la política económica hacia las XNT ha tenido unas de cal y otras de arena. A diferencia del régimen especial que se dio al sector minero (reinversión de utilidades sin pago de impuesto a la renta), el sector industrial tuvo un incentivo menor: la devolución del 5% de las exportaciones por concepto de “drawback”. También han tenido que lidiar los industriales con la caída del dólar, lo que disminuye los ingresos de las exportaciones denominadas en esa moneda”.
Pero Porter no vino a hacer un recuento de ello, sino a señalar sin pelos en la lengua lo que pasa con la política económica en el Perú.
Alfredo Prado de “Gestión” sintetizó lo que habló Porter esa vez:
a) El Perú carece de una política de largo plazo en materia de competitividad.
b) La economía peruana no tiene un rumbo definido.
c) El crecimiento económico del Perú –hecho que la estadística confirma- no se ha reflejado en beneficio de la mayoría de la población.
d) El Perú ha vivido estos años “una ilusión exportadora” porque las cifras en azul proceden del alza de las materias primas, mientras que nuestra exportación de productos con valor agregado permanece inmóvil.
e) El Perú padece de un atraso dramático en relación a la invención y la tecnología. “El Perú -apuntó- no sólo no ha avanzado en este rubro: parece haber retrocedido”.
f) La mayor parte de la inversión extranjera “no viene a crear nuevas empresas sino para comprar negocios ya existentes”. Y añadió, con espantosa exactitud, lo siguiente: “Cuando un inversionista piensa en una nueva fábrica no piensa en el Perú”.
g) A largo plazo, las dificultades del Perú tendrán que ver con la baja productividad, la pésima educación, el deficiente sistema de salud, las debilidades en infraestructura física, la desigualdad social, la aplastante corrupción y el alto nivel de informalidad.
h) Los éxitos peruanos de los últimos años pueden irse al demonio sino limpiamos el sistema judicial, sino defendemos los derechos de propiedad y si no fumigamos y reordenamos la disuasiva burocracia creada para entorpecer.
i) El TLC con China tiene tal grado de asimetría que corremos el riesgo de quedarnos congelados como abastecedores de materias primas, que es como los chinos nos ven también en el futuro.
Habló el gurú acerca de un tema muy ajeno a la preocupación de nuestros gobernantes: “valor agregado” de la producción en el Perú, particularmente aquel que se destina a la exportación.
Todos sabemos que nuestras exportaciones tradicionales –principalmente mineras– no tienen valor agregado. Se exportan productos primarios sin nada de transformación. Los precios de estos bienes exportados son determinados por el mercado internacional, y a decir de Humberto Campodónico: (…) “los ingresos por exportaciones están sujetos a su vaivén (mercado internacional). Lo que nos hace sumamente vulnerables”.
Pero también se habla de que las exportaciones no tradicionales (XNT), que sí tienen valor agregado, han crecido últimamente. Eso demostraría que este no es un modelo primario exportador.
Si analizamos nuestras exportaciones de XNT del 2008 se aprecian que hemos exportado a la Comunidad Andina de Naciones, con US$ 2,710 millones, el 36% del total. Recuérdese que el arancel en la CAN es cero.
Campodónico nos dice en su artículo del 14 de diciembre que “(…) la política económica hacia las XNT ha tenido unas de cal y otras de arena. A diferencia del régimen especial que se dio al sector minero (reinversión de utilidades sin pago de impuesto a la renta), el sector industrial tuvo un incentivo menor: la devolución del 5% de las exportaciones por concepto de “drawback”. También han tenido que lidiar los industriales con la caída del dólar, lo que disminuye los ingresos de las exportaciones denominadas en esa moneda”.
Pero Porter no vino a hacer un recuento de ello, sino a señalar sin pelos en la lengua lo que pasa con la política económica en el Perú.
Alfredo Prado de “Gestión” sintetizó lo que habló Porter esa vez:
a) El Perú carece de una política de largo plazo en materia de competitividad.
b) La economía peruana no tiene un rumbo definido.
c) El crecimiento económico del Perú –hecho que la estadística confirma- no se ha reflejado en beneficio de la mayoría de la población.
d) El Perú ha vivido estos años “una ilusión exportadora” porque las cifras en azul proceden del alza de las materias primas, mientras que nuestra exportación de productos con valor agregado permanece inmóvil.
e) El Perú padece de un atraso dramático en relación a la invención y la tecnología. “El Perú -apuntó- no sólo no ha avanzado en este rubro: parece haber retrocedido”.
f) La mayor parte de la inversión extranjera “no viene a crear nuevas empresas sino para comprar negocios ya existentes”. Y añadió, con espantosa exactitud, lo siguiente: “Cuando un inversionista piensa en una nueva fábrica no piensa en el Perú”.
g) A largo plazo, las dificultades del Perú tendrán que ver con la baja productividad, la pésima educación, el deficiente sistema de salud, las debilidades en infraestructura física, la desigualdad social, la aplastante corrupción y el alto nivel de informalidad.
h) Los éxitos peruanos de los últimos años pueden irse al demonio sino limpiamos el sistema judicial, sino defendemos los derechos de propiedad y si no fumigamos y reordenamos la disuasiva burocracia creada para entorpecer.
i) El TLC con China tiene tal grado de asimetría que corremos el riesgo de quedarnos congelados como abastecedores de materias primas, que es como los chinos nos ven también en el futuro.
lunes, 5 de enero de 2009
DIFERENCIA CULTURAL Y EL COMERCIO INTERNACIONAL (Parte 1)
Los negocios internacionales son diferentes porque los países son diferentes. Esta afirmación nos enfoca inmediatamente al entrenamiento transcultural para hacer negocios internacionales. Y entendemos por entrenamiento transcultural como el entendimiento sobre la manera en que las diferentes culturas entre los países y al interior de los mismos pueden determinar la práctica de los negocios. En esta época de comunicaciones globales, de rápida transportación y mercados mundiales, cuando la era de la aldea global parece estar a la vuelta de la esquina, es fácil olvidar lo diverso que son las culturas.
Los occidentales, en general, y los estadounidenses, en particular, concluyen rápidamente que, ya que la gente de otras partes del mundo también viste jeans, escucha música popular de Occidente, come en Mcdoanld’s y bebe Coca Cola, también acepta los principios básicos de la cultura occidental (o estadounidense). Pero esto no es cierto. Muchos de los “militantes islámicos” que protestan contra las tropas norteamericanas en Irak y los que blanden un arma contra ellas, visten jeans, pero ciertamente no muestran ningún amor hacia los valores americanos.
Japón es un caso típico, donde la sociedad moderna respeta la tradición de los principios de organización y administración de empresas, en las que prima la lealtad a la empresa, el empleo vitalicio y las relaciones recíprocas con los proveedores. Y es en este país en el que se patentiza mejor el entrenamiento transcultural.
En 1996 el principal accionista de Mazda, la Ford Motor Company de Estados Unidos, designó como director a Henry Wallace, un escocés. Eso significó un pequeño temblor en el Japón. Nada menos que un extranjero dirigiendo a una de los fabricantes automotrices más innovadoras del Japón.
Mazda como muchas compañías japonesas, tenía una organización y administración regido por los valores y principios tradicionales japoneses. La compañía honraba la práctica del empleo vitalicio. Los ascensos internos eran resultado de un consenso, y se hacía énfasis en la armonía y en la renuencia a crear discordia dentro del grupo administrativo. Mazda también había entablado relaciones duraderas, al estilo familiar, con una red extensa de proveedores locales.
El temblor que provocó tal designación se basaba en el hecho de que el extranjero quebrara toda esa estructura tradicional.
Transcurrido 18 meses después de su ingreso a Mazda, Wallace perfeccionó su desempeño, diluyendo primero, los temores a que haría cambios y aplicaría la forma y el estilo de administrar de las empresas occidentales. Respetó el empleo vitalicio, la red de proveedores se mantuvo, solo se eliminó algunos proveedores que ofrecían precios más altos que la competencia. Centró la atención en la eliminación de algunos modelos poco lucrativos en el proceso de fabricación, y enfatizó el marketing y la investigación de mercados. El viejo sistema de consenso en la toma de decisiones fue sustituido por otro caracterizado por un debate más vigoroso. El hecho de que Wallace haya entendido que debe respetar las tradiciones en la forma de negociar, organizar y administrar una empresa japonesa y al mismo tiempo adaptarlo a la modernidad se llama entrenamiento transcultural.
Los occidentales, en general, y los estadounidenses, en particular, concluyen rápidamente que, ya que la gente de otras partes del mundo también viste jeans, escucha música popular de Occidente, come en Mcdoanld’s y bebe Coca Cola, también acepta los principios básicos de la cultura occidental (o estadounidense). Pero esto no es cierto. Muchos de los “militantes islámicos” que protestan contra las tropas norteamericanas en Irak y los que blanden un arma contra ellas, visten jeans, pero ciertamente no muestran ningún amor hacia los valores americanos.
Japón es un caso típico, donde la sociedad moderna respeta la tradición de los principios de organización y administración de empresas, en las que prima la lealtad a la empresa, el empleo vitalicio y las relaciones recíprocas con los proveedores. Y es en este país en el que se patentiza mejor el entrenamiento transcultural.
En 1996 el principal accionista de Mazda, la Ford Motor Company de Estados Unidos, designó como director a Henry Wallace, un escocés. Eso significó un pequeño temblor en el Japón. Nada menos que un extranjero dirigiendo a una de los fabricantes automotrices más innovadoras del Japón.
Mazda como muchas compañías japonesas, tenía una organización y administración regido por los valores y principios tradicionales japoneses. La compañía honraba la práctica del empleo vitalicio. Los ascensos internos eran resultado de un consenso, y se hacía énfasis en la armonía y en la renuencia a crear discordia dentro del grupo administrativo. Mazda también había entablado relaciones duraderas, al estilo familiar, con una red extensa de proveedores locales.
El temblor que provocó tal designación se basaba en el hecho de que el extranjero quebrara toda esa estructura tradicional.
Transcurrido 18 meses después de su ingreso a Mazda, Wallace perfeccionó su desempeño, diluyendo primero, los temores a que haría cambios y aplicaría la forma y el estilo de administrar de las empresas occidentales. Respetó el empleo vitalicio, la red de proveedores se mantuvo, solo se eliminó algunos proveedores que ofrecían precios más altos que la competencia. Centró la atención en la eliminación de algunos modelos poco lucrativos en el proceso de fabricación, y enfatizó el marketing y la investigación de mercados. El viejo sistema de consenso en la toma de decisiones fue sustituido por otro caracterizado por un debate más vigoroso. El hecho de que Wallace haya entendido que debe respetar las tradiciones en la forma de negociar, organizar y administrar una empresa japonesa y al mismo tiempo adaptarlo a la modernidad se llama entrenamiento transcultural.
domingo, 7 de diciembre de 2008
LA CULTURA Y EL TRATADO DE LIBRE COMERCIO PERU - CHINA

En 1927, Después de duros combates con Chiang Kai-shek, líder del Kuomitang, Mao Zedong y su grupo guerrillero se refugiaron en las montañas de Jinggang en el sudeste de China, luego de haber librado una dura batalla en la que el propio Mao estuvo a punto de ser fusilado, pero logro escapar de los guardias que lo llevaban al lugar del fusilamiento, ordenó: “Enterremos a nuestros muertos, curemos nuestros heridos y avancemos”. Han pasado más de ochenta años y China sigue avanzando, a pesar de haber sufrido una revolución, reformas y contrarreformas, cambios, transformaciones, siguen avanzando.
¿Es la cultura China especial? ¿Qué la hace diferente y especial? Lo cierto es que, otro líder chino fiel a su famosa frase de que "Da igual que el gato sea blanco o negro, lo importante es que cace ratones", pronunciada en 1960, y que tantas críticas le ocasionó, Deng Xiaoping, junto a sus más cercanos colaboradores, como Zhao Ziyang, Hu Yaobang en 1979 dio origen a las reformas con el propósito de avanzar en las llamadas "cuatro modernizaciones" (de la economía, la agricultura, el desarrollo científico y tecnológico y la defensa nacional) y ponía en marcha un ambicioso plan de apertura y liberalización de la economía.
El desarrollo económico debido a la profundización de las reformas emprendidas por Deng, y la apertura económica no se detuvo porque continuó con una aceleración sin precedentes del crecimiento económico y de la inversión extranjera en la República Popular China durante los años 1990.
Hoy podemos tener claro que China podría ser la segunda economía mundial en 2020 y quizá la primera durante el 2050, si es que sigue creciendo anualmente a tasas de dos dígitos (10% a 11%). China es actualmente la tercera locomotora del llamado “tren de la economía global”[1]
Para el Perú la situación económica del gigante asiático es fundamental para sus intereses económicos-comerciales debido a la firma del TLC con ese país. China es el segundo destino de las exportaciones peruanas, después de Estados Unidos. En el 2007, los envíos peruanos al país asiático alcanzaron los 3.040,5 millones de dólares, mientras que las importaciones desde China sumaron 2.255,9 millones de dólares.
Latinoamérica ha estado tradicionalmente bajo la influencia de Estados Unidos, pero sus vínculos con China impulsaron el auge de su economía por el aumento de las exportaciones y las inversiones, mientras que el Gobierno de Washington se enfocó en la guerra con Irak y ahora en la crisis financiera mundial[2].
Perú estima que el pacto comercial con China tendrá un impacto positivo cercano al 1 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB). "La revisión legal me imagino la estaremos culminando (...) en marzo digamos con certeza, y ya estaríamos listos para suscribir el tratado formalmente, esto va acompañando de un proceso de asociación estratégica", detalló la ministra peruana de Comercio Exterior y Turismo, Mercedes Aráoz.
El TLC con Perú sería otra señal más del impulso que China prevé dar a sus relaciones con América Latina. China ya tiene un pacto comercial con Chile y este mes publicó un libro blanco sobre su política en América Latina y el Caribe, señalando la importancia de la región.
China se ha convertido en un importante socio comercial de Latinoamérica. El intercambio entre ambos bloques creció 13 veces desde 1995, para superar los 100.000 millones de dólares en el 2007. En octubre último, China se convirtió en un miembro del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y se comprometió a contribuir con 350 millones de dólares a la institución.
Además, varias compañías chinas han aterrizado en América Latina con una creciente inversión en el área energética y minera de la región, rica en recursos naturales. En Perú, empresas como Shougang, Chinalco y Zijin, todas en el área minera, tienen planes de inversión que superan los 4.500 millones de dólares.
Agustín Curisaca se toma una breve pausa antes de contestar la pregunta. "No, no hay un barrio chino ni nada por el estilo. En general, los chinos no tienen muy buena fama acá", señala el funcionario de la Municipalidad de Marcona, una ciudad desértica peruana de menos de 15.000 habitantes, ubicada en el costero departamento de Ica. Ese hecho no es menor, en especial si se considera que gran parte de la economía de la ciudad depende de una sola empresa china.
En 1992, cuando se privatizó y vendió la empresa Hierro Perú, que opera la mina de Marcona, la mayor productora de hierro del país, "los sindicatos veían con buenos ojos la venta a una empresa como Shougang Corporation, proveniente de la República Popular China", explica el economista peruano Carlos Aquino, profesor de la Universidad San Marcos en Lima y especialista en economía asiática. Pero desde entonces "casi cada año Shougang Hierro Perú tiene una o más huelgas generales. La cultura laboral confuciana de China, de largas horas y fidelidad a la empresa, colisionó de frente con la latinoamericana, más... relajada, por describirla de alguna forma", explica Aquino.
Shougang también enfrenta otras acusaciones, además de laborales. "La empresa contamina, y controla los servicios de electricidad y agua en la ciudad y eso es algo que no puede seguir", alega Curisaca. A tal nivel llega la animosidad que este año una regidora municipal fue encarcelada por participar en un intento de incendio de las oficinas de Shougang. El mismísimo alcalde de la ciudad también está acusado de haber estado involucrado en los hechos.
Marcona debería ser un caso de estudio obligado en efectos de las barreras culturales para las empresas asiáticas que buscan invertir en proyectos mineros o energéticos en América Latina, dos sectores en los que han mostrado particular interés para así asegurarse fuentes de abastecimiento de materias primas. "Estas barreras pesan. Hace años dirigentes chinos anunciaron millonarias inversiones directas en Perú y otros países, pero si uno mira las cifras oficiales no se han plasmado mucho", comenta Aquino, de la Universidad San Marcos.
A las barreras culturales naturales que cualquier inversión asiática en la región debe sortear, como el idioma, distancia y costumbres, se suma el actual escenario macroeconómico global de desaceleración y recesión, que afectará las tasas de crecimiento de todos los países asiáticos, incluida China. Por defecto, el menor crecimiento en la región oriental redundará en menor crecimiento en América Latina.
Pero, ¿Es importante la cultura en los negocios?
Primero debemos indicar que el negocio internacional difiere del negocio nacional debido a que los países y las sociedades son distintos. Entonces estamos ante variaciones culturales, que se deben a diferencias en la estructura social, la religión, la lengua, la educación, la filosofía económica y la filosofía política.
Las implicancias negativas de toda empresa que se traslada al extranjero corre el primer riesgo de ser mal informado, además, el problema de adaptarse a los sistemas de valores y normas de la cultura de destino, el etnocentrismo o la creencia de la superioridad de la propia cultura o de un grupo étnico. El etnocentrismo se acompaña de un menosprecio hacia la cultura de otros países. Desagraciadamente, el etnocentrismo todavía prevalece; muchos estadounidenses, franceses, japoneses, ingleses, etc., lo exhiben. Con lo desagradable que es, el etnocentrismo es una realidad y un factor contra la cual los negocios internacionales deben tomar precauciones.
El Perú y sobretodo los empresarios peruanos deben tener en cuenta este factor que aparentemente no tiene importancia, pero si lo tiene y mucho. Por ejemplo, puesto de manera simple, los sistemas y valores y normas de un país afectan los costos relativos a las actividades empresariales en el país de destino. Los costos para hacer negocios en un país influyen en la capacidad empresarial para obtener ventajas competitivas en el mercado global. ¿Estamos preparados los empresarios peruanos para hacer negocios en el marco de un tratado de libre comercio con Estados Unidos y China? Si no lo estamos, por lo menos tomemos el asunto como un gran reto. O glosando a Mao, podríamos decir: “enterremos nuestras taras (debilidades), curemos nuestros errores (mejorando la calidad de nuestros productos y dándoles mayor valor agregado) y avancemos (preparándonos y capacitándonos constantemente).
[1] Arnoldo Rozemberg, APEC, Perú 2008, Suplemento Especial del diario La República, 16 de noviembre de 2008, pág. 26.
[2] AméricaEconómica.
¿Es la cultura China especial? ¿Qué la hace diferente y especial? Lo cierto es que, otro líder chino fiel a su famosa frase de que "Da igual que el gato sea blanco o negro, lo importante es que cace ratones", pronunciada en 1960, y que tantas críticas le ocasionó, Deng Xiaoping, junto a sus más cercanos colaboradores, como Zhao Ziyang, Hu Yaobang en 1979 dio origen a las reformas con el propósito de avanzar en las llamadas "cuatro modernizaciones" (de la economía, la agricultura, el desarrollo científico y tecnológico y la defensa nacional) y ponía en marcha un ambicioso plan de apertura y liberalización de la economía.
El desarrollo económico debido a la profundización de las reformas emprendidas por Deng, y la apertura económica no se detuvo porque continuó con una aceleración sin precedentes del crecimiento económico y de la inversión extranjera en la República Popular China durante los años 1990.
Hoy podemos tener claro que China podría ser la segunda economía mundial en 2020 y quizá la primera durante el 2050, si es que sigue creciendo anualmente a tasas de dos dígitos (10% a 11%). China es actualmente la tercera locomotora del llamado “tren de la economía global”[1]
Para el Perú la situación económica del gigante asiático es fundamental para sus intereses económicos-comerciales debido a la firma del TLC con ese país. China es el segundo destino de las exportaciones peruanas, después de Estados Unidos. En el 2007, los envíos peruanos al país asiático alcanzaron los 3.040,5 millones de dólares, mientras que las importaciones desde China sumaron 2.255,9 millones de dólares.
Latinoamérica ha estado tradicionalmente bajo la influencia de Estados Unidos, pero sus vínculos con China impulsaron el auge de su economía por el aumento de las exportaciones y las inversiones, mientras que el Gobierno de Washington se enfocó en la guerra con Irak y ahora en la crisis financiera mundial[2].
Perú estima que el pacto comercial con China tendrá un impacto positivo cercano al 1 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB). "La revisión legal me imagino la estaremos culminando (...) en marzo digamos con certeza, y ya estaríamos listos para suscribir el tratado formalmente, esto va acompañando de un proceso de asociación estratégica", detalló la ministra peruana de Comercio Exterior y Turismo, Mercedes Aráoz.
El TLC con Perú sería otra señal más del impulso que China prevé dar a sus relaciones con América Latina. China ya tiene un pacto comercial con Chile y este mes publicó un libro blanco sobre su política en América Latina y el Caribe, señalando la importancia de la región.
China se ha convertido en un importante socio comercial de Latinoamérica. El intercambio entre ambos bloques creció 13 veces desde 1995, para superar los 100.000 millones de dólares en el 2007. En octubre último, China se convirtió en un miembro del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y se comprometió a contribuir con 350 millones de dólares a la institución.
Además, varias compañías chinas han aterrizado en América Latina con una creciente inversión en el área energética y minera de la región, rica en recursos naturales. En Perú, empresas como Shougang, Chinalco y Zijin, todas en el área minera, tienen planes de inversión que superan los 4.500 millones de dólares.
Agustín Curisaca se toma una breve pausa antes de contestar la pregunta. "No, no hay un barrio chino ni nada por el estilo. En general, los chinos no tienen muy buena fama acá", señala el funcionario de la Municipalidad de Marcona, una ciudad desértica peruana de menos de 15.000 habitantes, ubicada en el costero departamento de Ica. Ese hecho no es menor, en especial si se considera que gran parte de la economía de la ciudad depende de una sola empresa china.
En 1992, cuando se privatizó y vendió la empresa Hierro Perú, que opera la mina de Marcona, la mayor productora de hierro del país, "los sindicatos veían con buenos ojos la venta a una empresa como Shougang Corporation, proveniente de la República Popular China", explica el economista peruano Carlos Aquino, profesor de la Universidad San Marcos en Lima y especialista en economía asiática. Pero desde entonces "casi cada año Shougang Hierro Perú tiene una o más huelgas generales. La cultura laboral confuciana de China, de largas horas y fidelidad a la empresa, colisionó de frente con la latinoamericana, más... relajada, por describirla de alguna forma", explica Aquino.
Shougang también enfrenta otras acusaciones, además de laborales. "La empresa contamina, y controla los servicios de electricidad y agua en la ciudad y eso es algo que no puede seguir", alega Curisaca. A tal nivel llega la animosidad que este año una regidora municipal fue encarcelada por participar en un intento de incendio de las oficinas de Shougang. El mismísimo alcalde de la ciudad también está acusado de haber estado involucrado en los hechos.
Marcona debería ser un caso de estudio obligado en efectos de las barreras culturales para las empresas asiáticas que buscan invertir en proyectos mineros o energéticos en América Latina, dos sectores en los que han mostrado particular interés para así asegurarse fuentes de abastecimiento de materias primas. "Estas barreras pesan. Hace años dirigentes chinos anunciaron millonarias inversiones directas en Perú y otros países, pero si uno mira las cifras oficiales no se han plasmado mucho", comenta Aquino, de la Universidad San Marcos.
A las barreras culturales naturales que cualquier inversión asiática en la región debe sortear, como el idioma, distancia y costumbres, se suma el actual escenario macroeconómico global de desaceleración y recesión, que afectará las tasas de crecimiento de todos los países asiáticos, incluida China. Por defecto, el menor crecimiento en la región oriental redundará en menor crecimiento en América Latina.
Pero, ¿Es importante la cultura en los negocios?
Primero debemos indicar que el negocio internacional difiere del negocio nacional debido a que los países y las sociedades son distintos. Entonces estamos ante variaciones culturales, que se deben a diferencias en la estructura social, la religión, la lengua, la educación, la filosofía económica y la filosofía política.
Las implicancias negativas de toda empresa que se traslada al extranjero corre el primer riesgo de ser mal informado, además, el problema de adaptarse a los sistemas de valores y normas de la cultura de destino, el etnocentrismo o la creencia de la superioridad de la propia cultura o de un grupo étnico. El etnocentrismo se acompaña de un menosprecio hacia la cultura de otros países. Desagraciadamente, el etnocentrismo todavía prevalece; muchos estadounidenses, franceses, japoneses, ingleses, etc., lo exhiben. Con lo desagradable que es, el etnocentrismo es una realidad y un factor contra la cual los negocios internacionales deben tomar precauciones.
El Perú y sobretodo los empresarios peruanos deben tener en cuenta este factor que aparentemente no tiene importancia, pero si lo tiene y mucho. Por ejemplo, puesto de manera simple, los sistemas y valores y normas de un país afectan los costos relativos a las actividades empresariales en el país de destino. Los costos para hacer negocios en un país influyen en la capacidad empresarial para obtener ventajas competitivas en el mercado global. ¿Estamos preparados los empresarios peruanos para hacer negocios en el marco de un tratado de libre comercio con Estados Unidos y China? Si no lo estamos, por lo menos tomemos el asunto como un gran reto. O glosando a Mao, podríamos decir: “enterremos nuestras taras (debilidades), curemos nuestros errores (mejorando la calidad de nuestros productos y dándoles mayor valor agregado) y avancemos (preparándonos y capacitándonos constantemente).
[1] Arnoldo Rozemberg, APEC, Perú 2008, Suplemento Especial del diario La República, 16 de noviembre de 2008, pág. 26.
[2] AméricaEconómica.
sábado, 29 de noviembre de 2008
A PROPOSITO DE LA APEC
El Foro de Cooperación Económica de Asia-Pacífico, es el mayor espacio para facilitar el crecimiento económico, la cooperación, el comercio y las inversiones en la región de Asia-Pacífico, siendo una agrupación intergubernamental que opera sobre la base de compromisos no vinculantes. Creado en 1989 con la participación de 12 países, es hoy uno de los bloques económicos más poderosos en términos económicos: en la última década representó el 70% del crecimiento de la economía mundial.
Es uno de los grupos más dinámicos cuyos objetivos son muy claros: reducir las trabas que impiden o dificultan el comercio al interior del bloque. Sus principios disponen, entre otras cosas, que los países miembros reduzcan al mínimo la utilización de prescripciones en materia de resultados que distorsionen o limiten la expansión del comercio y la inversión.
En este contexto y en medio de un oscuro panorama financiero internacional, los países miembros del Foro que se desarrolló la semana pasada en Perú, tendrán como misión principal recuperar la confianza en los mercados en medio de la crisis global y ampliar la participación en el proceso de construcción de la comunidad de Asia Pacífico, promoviendo la integración económica regional y, por sobre todo, destrabando la actividad comercial, que en conjunto representa el 49% de los intercambios a nivel mundial.
Integrada por 21 economías que reúnen a 2.600 millones de habitantes, 40% de la población mundial, y producen aproximadamente US$ 29 billones o 53% del PIB global, el Foro buscó en Lima profundizar el libre comercio frente a las amenazas del proteccionismo, además de darle continuidad a la discusión de la reciente cumbre del G-20, que se comprometió a potenciar el crecimiento económico y mejorar la regulación de los mercados.
La idea central es incentivar la eliminación de barreras comerciales, que permitan que la inversión extranjera directa garantice la asignación de capitales de la forma más eficiente posible.
Es que, según el estudio “Oportunidades de comercio e inversión entre América Latina y Asia-Pacífico: El vínculo con APEC”, elaborado por la CEPAL, una de las principales razones del bajo nivel de comercio entre ambas regiones es la falta de inversión extranjera directa relacionada con la búsqueda de la eficiencia.
Las 21 economías centraron sus esfuerzos, además, en reforzar los mecanismos de supervigilancia que deban tener los organismos financieros internacionales, ampliar la participación de los países emergentes en estos mecanismos, profundizar la responsabilidad social de las empresas y fortalecer el desarrollo humano y económico.
En ese sentido, la CEPAL aseguró que los países de Latinoamérica y el Caribe deberán redoblar sus esfuerzos para identificar y aprovechar las posibles complementariedades derivadas de una mayor integración con Asia, ante las oportunidades únicas que ofrece actualmente la región latinoamericana para sentar las bases de un continuo flujo de relaciones comerciales y de inversión con el continente asiático.
Finalmente, la CEPAL sostuvo que los países de la región deberán buscar un mejor acceso a los mercados de Asia-Pacífico, ya sea mediante acuerdos bilaterales individuales o por medio del trabajo coordinado para llegar a acuerdos conjuntos. Según el organismo Chile, México y el Perú deberían desempeñar un papel clave en la coordinación de posiciones y trabajar juntos tanto en APEC como en los esquemas de integración intrarregional.
En esta cumbre se concretó un Tratado de Libre Comercio (TLC) Perú-China, similar al que entró en vigencia con Chile en 2006. Mc Bride, de Capechi, refiere en El Comercio, que “sólo el primer año de vigencia del TLC de Chile-China, el vecino país vio incrementado en US$ 1.000 millones sus exportaciones. Eso es lo que podría pasar cuando entre en vigencia el acuerdo con el Perú” resalta. Efectivamente, China tiene un apetito voraz por las materias primas que producen las economías de la región. Además, dijo: “Por costumbre, en China y Japón no comían ensaladas, pero eso ha comenzado a cambiar, sobretodo en los restaurantes. Sólo el 10% de territorio chino está destinado a la siembra, así que nosotros tenemos una gran oportunidad para proveer de espárragos verdes, de uvas y mangos a dicho país”.
Se estima que al término del encuentro, la APEC generará para el Perú US$ 6.000 millones en compromisos de inversión, los que serán destinados a proyectos de infraestructura hotelera, construcción de carreteras, puertos, en el sector energía y turismo. Actualmente, Perú es uno de los países latinoamericanos que más atrae la inversión extranjera directa gracias a los avances que ha hecho en la economía, contando con una infraestructura adecuada, estabilidad política y buena conectividad.
“Perú ganará oportunidades no sólo de carácter comercial sino también el compromiso de inversiones. Somos un país estable con condiciones favorables para la inversión extranjera, por eso queremos vender al país como un buen centro de inversiones para América Latina y ser la puerta de entrada a otros mercados de Sudamérica”, dijo el investigador peruano de Centrum Católica y experto en APEC, Jorge Torres, en AméricaEconómica.com.
Respecto de si la crisis financiera podría afectar los proyectos de inversión en el país, el profesional sostuvo que “la crisis sí nos afecta, en cierta forma, ya que los commodities están bajando sus precios, pero creo que nos estamos sobrepreocupando porque las cifras no apuntan a catástrofes. Habrá crisis y recesión, pero la magnitud será limitada y no significará una hecatombe. La desaceleración económica no afectará las oportunidades de inversión”.
Es uno de los grupos más dinámicos cuyos objetivos son muy claros: reducir las trabas que impiden o dificultan el comercio al interior del bloque. Sus principios disponen, entre otras cosas, que los países miembros reduzcan al mínimo la utilización de prescripciones en materia de resultados que distorsionen o limiten la expansión del comercio y la inversión.
En este contexto y en medio de un oscuro panorama financiero internacional, los países miembros del Foro que se desarrolló la semana pasada en Perú, tendrán como misión principal recuperar la confianza en los mercados en medio de la crisis global y ampliar la participación en el proceso de construcción de la comunidad de Asia Pacífico, promoviendo la integración económica regional y, por sobre todo, destrabando la actividad comercial, que en conjunto representa el 49% de los intercambios a nivel mundial.
Integrada por 21 economías que reúnen a 2.600 millones de habitantes, 40% de la población mundial, y producen aproximadamente US$ 29 billones o 53% del PIB global, el Foro buscó en Lima profundizar el libre comercio frente a las amenazas del proteccionismo, además de darle continuidad a la discusión de la reciente cumbre del G-20, que se comprometió a potenciar el crecimiento económico y mejorar la regulación de los mercados.
La idea central es incentivar la eliminación de barreras comerciales, que permitan que la inversión extranjera directa garantice la asignación de capitales de la forma más eficiente posible.
Es que, según el estudio “Oportunidades de comercio e inversión entre América Latina y Asia-Pacífico: El vínculo con APEC”, elaborado por la CEPAL, una de las principales razones del bajo nivel de comercio entre ambas regiones es la falta de inversión extranjera directa relacionada con la búsqueda de la eficiencia.
Las 21 economías centraron sus esfuerzos, además, en reforzar los mecanismos de supervigilancia que deban tener los organismos financieros internacionales, ampliar la participación de los países emergentes en estos mecanismos, profundizar la responsabilidad social de las empresas y fortalecer el desarrollo humano y económico.
En ese sentido, la CEPAL aseguró que los países de Latinoamérica y el Caribe deberán redoblar sus esfuerzos para identificar y aprovechar las posibles complementariedades derivadas de una mayor integración con Asia, ante las oportunidades únicas que ofrece actualmente la región latinoamericana para sentar las bases de un continuo flujo de relaciones comerciales y de inversión con el continente asiático.
Finalmente, la CEPAL sostuvo que los países de la región deberán buscar un mejor acceso a los mercados de Asia-Pacífico, ya sea mediante acuerdos bilaterales individuales o por medio del trabajo coordinado para llegar a acuerdos conjuntos. Según el organismo Chile, México y el Perú deberían desempeñar un papel clave en la coordinación de posiciones y trabajar juntos tanto en APEC como en los esquemas de integración intrarregional.
En esta cumbre se concretó un Tratado de Libre Comercio (TLC) Perú-China, similar al que entró en vigencia con Chile en 2006. Mc Bride, de Capechi, refiere en El Comercio, que “sólo el primer año de vigencia del TLC de Chile-China, el vecino país vio incrementado en US$ 1.000 millones sus exportaciones. Eso es lo que podría pasar cuando entre en vigencia el acuerdo con el Perú” resalta. Efectivamente, China tiene un apetito voraz por las materias primas que producen las economías de la región. Además, dijo: “Por costumbre, en China y Japón no comían ensaladas, pero eso ha comenzado a cambiar, sobretodo en los restaurantes. Sólo el 10% de territorio chino está destinado a la siembra, así que nosotros tenemos una gran oportunidad para proveer de espárragos verdes, de uvas y mangos a dicho país”.
Se estima que al término del encuentro, la APEC generará para el Perú US$ 6.000 millones en compromisos de inversión, los que serán destinados a proyectos de infraestructura hotelera, construcción de carreteras, puertos, en el sector energía y turismo. Actualmente, Perú es uno de los países latinoamericanos que más atrae la inversión extranjera directa gracias a los avances que ha hecho en la economía, contando con una infraestructura adecuada, estabilidad política y buena conectividad.
“Perú ganará oportunidades no sólo de carácter comercial sino también el compromiso de inversiones. Somos un país estable con condiciones favorables para la inversión extranjera, por eso queremos vender al país como un buen centro de inversiones para América Latina y ser la puerta de entrada a otros mercados de Sudamérica”, dijo el investigador peruano de Centrum Católica y experto en APEC, Jorge Torres, en AméricaEconómica.com.
Respecto de si la crisis financiera podría afectar los proyectos de inversión en el país, el profesional sostuvo que “la crisis sí nos afecta, en cierta forma, ya que los commodities están bajando sus precios, pero creo que nos estamos sobrepreocupando porque las cifras no apuntan a catástrofes. Habrá crisis y recesión, pero la magnitud será limitada y no significará una hecatombe. La desaceleración económica no afectará las oportunidades de inversión”.
Actualmente la conforman 21 miembros cuyos datos al 2007 son:
Australia, miembro desde 1989; con una población de 20,7 millones de habitantes; con un PBI de US$ 822,1 millones; con un PBI per capita de US$ 39,32, con una inflación de 2,3% y una Balanza de Cuenta Corriente de -6,2%.
Brunei Darussalam, miembro desde 1989; con una población de 0,4 millones de habitantes; con un PBI de US$ 12,0 millones; con un PBI per capita de US$ 31,30; con una inflación de 0,4% y una Balanza de Cuenta Corriente de 57,3%.
Canadá, miembro desde 1989; con una población de 20,7 millones de habitantes; con un PBI de US$ 822,1 millones; con un PBI per capita de US$ 39,32, con una inflación de 2,3% y una Balanza de Cuenta Corriente de -6,2%.
Chile, miembro desde 1994; con una población de 16,4 millones de habitantes; con un PBI de US$ 149,6 millones; con un PBI per capita de US$ 9,03, con una inflación de 4,4% y una Balanza de Cuenta Corriente de 3,7%.
China, miembro desde 1991; con una población de 1.314,1 millones de habitantes; con un PBI de US$ 3.051,2 millones; con un PBI per capita de US$ 2,31, con una inflación de 4,8% y una Balanza de Cuenta Corriente de 11,1%.
Corea, miembro desde 1989; con una población de 48,3 millones de habitantes; con un PBI de US$ 943,0 millones; con un PBI per capita de US$ 19,49, con una inflación de 2,5% y una Balanza de Cuenta Corriente de 0,6%.
EE. UU., miembro desde 1989; con una población de 299,7 millones de habitantes; con un PBI de US$ 13.770,3 millones; con un PBI per capita de US$ 45,49, con una inflación de 2,9% y una Balanza de Cuenta Corriente de -5,3%.
Filipinas, miembro desde 1989; con una población de 87,0 millones de habitantes; con un PBI de US$ 133,3 millones; con un PBI per capita de US$ 1,50; con una inflación de 2,8% y una Balanza de Cuenta Corriente de 4,4%.
Hong Kong, miembro desde 1991; con una población de 6,9 millones de habitantes; con un PBI de US$ 201,8 millones; con un PBI per capita de US$ 28,98, con una inflación de 2,0% y una Balanza de Cuenta Corriente de 12,3%.
Indonesia, miembro desde 1989; con una población de 222,1 millones de habitantes; con un PBI de US$ 407,5 millones; con un PBI per capita de US$ 1,81; con una inflación de 6,4% y una Balanza de Cuenta Corriente de 2,5%.
Japón, miembro desde 1989; con una población de 127,7 millones de habitantes; con un PBI de US$ 4.302,1 millones; con un PBI per capita de US$ 33,67; con una inflación de 0,0% y una Balanza de Cuenta Corriente de 4,9%.
Malasia, miembro desde 1989; con una población de 26,4 millones de habitantes; con un PBI de US$ 160,6 millones; con un PBI per capita de US$ 5,98; con una inflación de 55,1% y una Balanza de Cuenta Corriente de 24,3%.
México, miembro desde 1993; con una población de 104,1 millones de habitantes; con un PBI de US$ 897,3 millones; con un PBI per capita de US$ 8,53; con una inflación de 4,0% y una Balanza de Cuenta Corriente de -0,8%.
Nueva Zelanda, miembro desde 1989; con una población de 4,1 millones de habitantes; con un PBI de US$ 114,3 millones; con un PBI per capita de US$ 27,29, con una inflación de 2,4% y una Balanza de Cuenta Corriente de -8,1%.
Papúa Nueva Guinea, miembro desde 1993; con una población de 6,1 millones de habitantes; con un PBI de US$ 4,3 millones; con un PBI per capita de US$ 685,00; con una inflación de 1,7% y una Balanza de Cuenta Corriente de 4,3%.
Perú, miembro desde 1998; con una población de 27,6 millones de habitantes; con un PBI de US$ 100,6 millones; con un PBI per capita de US$ 3,58; con una inflación de 1,8% y una Balanza de Cuenta Corriente de 1,6%.
Rusia, miembro desde 1998; con una población de 142,8 millones de habitantes; con un PBI de US$ 1.166,6 millones; con un PBI per capita de US$ 8,21; con una inflación de 9,0% y una Balanza de Cuenta Corriente de 5,9%.
Singapur, miembro desde 1989; con una población de 4,4 millones de habitantes; con un PBI de US$ 146,1 millones; con un PBI per capita de US$ 32,51; con una inflación de 2,1% y una Balanza de Cuenta Corriente de 24,3%.
Tailandia, miembro desde 1989; con una población de 65,8 millones de habitantes; con un PBI de US$ 219,4 millones; con un PBI per capita de US$ 3,30; con una inflación de 2,2% y una Balanza de Cuenta Corriente de 6,1%.
Taipei, miembro desde 1991; con una población de 23,0 millones de habitantes; con un PBI de US$ 365,3 millones; con un PBI per capita de US$ 15,76; con una inflación de 1,8% y una Balanza de Cuenta Corriente de 8,3%.
Vietnam, miembro desde 1998; con una población de 84,4 millones de habitantes; con un PBI de US$ 68,3 millones; con un PBI per capita de US$ 798,00; con una inflación de 8,3% y una Balanza de Cuenta Corriente de -9,6%.
Australia, miembro desde 1989; con una población de 20,7 millones de habitantes; con un PBI de US$ 822,1 millones; con un PBI per capita de US$ 39,32, con una inflación de 2,3% y una Balanza de Cuenta Corriente de -6,2%.
Brunei Darussalam, miembro desde 1989; con una población de 0,4 millones de habitantes; con un PBI de US$ 12,0 millones; con un PBI per capita de US$ 31,30; con una inflación de 0,4% y una Balanza de Cuenta Corriente de 57,3%.
Canadá, miembro desde 1989; con una población de 20,7 millones de habitantes; con un PBI de US$ 822,1 millones; con un PBI per capita de US$ 39,32, con una inflación de 2,3% y una Balanza de Cuenta Corriente de -6,2%.
Chile, miembro desde 1994; con una población de 16,4 millones de habitantes; con un PBI de US$ 149,6 millones; con un PBI per capita de US$ 9,03, con una inflación de 4,4% y una Balanza de Cuenta Corriente de 3,7%.
China, miembro desde 1991; con una población de 1.314,1 millones de habitantes; con un PBI de US$ 3.051,2 millones; con un PBI per capita de US$ 2,31, con una inflación de 4,8% y una Balanza de Cuenta Corriente de 11,1%.
Corea, miembro desde 1989; con una población de 48,3 millones de habitantes; con un PBI de US$ 943,0 millones; con un PBI per capita de US$ 19,49, con una inflación de 2,5% y una Balanza de Cuenta Corriente de 0,6%.
EE. UU., miembro desde 1989; con una población de 299,7 millones de habitantes; con un PBI de US$ 13.770,3 millones; con un PBI per capita de US$ 45,49, con una inflación de 2,9% y una Balanza de Cuenta Corriente de -5,3%.
Filipinas, miembro desde 1989; con una población de 87,0 millones de habitantes; con un PBI de US$ 133,3 millones; con un PBI per capita de US$ 1,50; con una inflación de 2,8% y una Balanza de Cuenta Corriente de 4,4%.
Hong Kong, miembro desde 1991; con una población de 6,9 millones de habitantes; con un PBI de US$ 201,8 millones; con un PBI per capita de US$ 28,98, con una inflación de 2,0% y una Balanza de Cuenta Corriente de 12,3%.
Indonesia, miembro desde 1989; con una población de 222,1 millones de habitantes; con un PBI de US$ 407,5 millones; con un PBI per capita de US$ 1,81; con una inflación de 6,4% y una Balanza de Cuenta Corriente de 2,5%.
Japón, miembro desde 1989; con una población de 127,7 millones de habitantes; con un PBI de US$ 4.302,1 millones; con un PBI per capita de US$ 33,67; con una inflación de 0,0% y una Balanza de Cuenta Corriente de 4,9%.
Malasia, miembro desde 1989; con una población de 26,4 millones de habitantes; con un PBI de US$ 160,6 millones; con un PBI per capita de US$ 5,98; con una inflación de 55,1% y una Balanza de Cuenta Corriente de 24,3%.
México, miembro desde 1993; con una población de 104,1 millones de habitantes; con un PBI de US$ 897,3 millones; con un PBI per capita de US$ 8,53; con una inflación de 4,0% y una Balanza de Cuenta Corriente de -0,8%.
Nueva Zelanda, miembro desde 1989; con una población de 4,1 millones de habitantes; con un PBI de US$ 114,3 millones; con un PBI per capita de US$ 27,29, con una inflación de 2,4% y una Balanza de Cuenta Corriente de -8,1%.
Papúa Nueva Guinea, miembro desde 1993; con una población de 6,1 millones de habitantes; con un PBI de US$ 4,3 millones; con un PBI per capita de US$ 685,00; con una inflación de 1,7% y una Balanza de Cuenta Corriente de 4,3%.
Perú, miembro desde 1998; con una población de 27,6 millones de habitantes; con un PBI de US$ 100,6 millones; con un PBI per capita de US$ 3,58; con una inflación de 1,8% y una Balanza de Cuenta Corriente de 1,6%.
Rusia, miembro desde 1998; con una población de 142,8 millones de habitantes; con un PBI de US$ 1.166,6 millones; con un PBI per capita de US$ 8,21; con una inflación de 9,0% y una Balanza de Cuenta Corriente de 5,9%.
Singapur, miembro desde 1989; con una población de 4,4 millones de habitantes; con un PBI de US$ 146,1 millones; con un PBI per capita de US$ 32,51; con una inflación de 2,1% y una Balanza de Cuenta Corriente de 24,3%.
Tailandia, miembro desde 1989; con una población de 65,8 millones de habitantes; con un PBI de US$ 219,4 millones; con un PBI per capita de US$ 3,30; con una inflación de 2,2% y una Balanza de Cuenta Corriente de 6,1%.
Taipei, miembro desde 1991; con una población de 23,0 millones de habitantes; con un PBI de US$ 365,3 millones; con un PBI per capita de US$ 15,76; con una inflación de 1,8% y una Balanza de Cuenta Corriente de 8,3%.
Vietnam, miembro desde 1998; con una población de 84,4 millones de habitantes; con un PBI de US$ 68,3 millones; con un PBI per capita de US$ 798,00; con una inflación de 8,3% y una Balanza de Cuenta Corriente de -9,6%.
miércoles, 26 de noviembre de 2008
CONTRATACION INTERNACIONAL

La compraventa internacional comercial se debe atener a los principios generales sobre los contratos de comercio. Por tanto, están dentro del ámbito contractual al haber consentimiento expreso de las partes.
1. CARACTERÍSTICAS DE LOS CONTRATOS
Las particularidades del contrato de la compraventa internacional son:
a) Consensual. Porque existe consentimiento y voluntad entre las partes sobre tres asuntos: Mercancía, precio y propósito de celebrar el contrato de compraventa. Existe una gran libertad para las estipulaciones o el objeto del contrato. Esta amplitud discrecional oscila dentro de los límites de la equivalencia de las prestaciones, y el honor y respeto de la nación de las partes.
Langle y Rubio[1] aconsejan una amplísima tolerancia en las desproporciones sobrevenidas de las prestaciones en los contratos leoninos, pero hace hincapié que las cláusulas de un contrato deben tener su límite, reclamado por la ética, la equidad y la primacía del interés social sobre el particular, o sea, por el bien común.
Sin embargo, este es un límite, aún cuando necesario, difícil de conservar por la bipolaridad instantánea que se establece entre el lucro que anima el contrato y la ética que ha de perseguir el Derecho. La equivalencia de las prestaciones que es en definitiva lo que busca la equidad y el bien común, se pueden lograr si entendemos precisamente que la compraventa es un acto de revender y que alguien exporta para abrir un mercado e incrementar sus lucros en tanto que en igual sentido el importador busca aumentar sus beneficios con la buena compra de su mercancía. Es un acto de negociación en el que ambos van a alcanzar un beneficio.
El orden público y el respeto a la nación de las partes es otro de los límites de la libre expresión de los sujetos en el contrato. La Ley de Introducción al Código Civil del Brasil en su Art. 17 declara inadmisible la libre expresión de las partes que sea ofensiva al orden público, la soberanía nacional o las buenas costumbres. Y finalmente el Art. 53 del Código de Comercio Español sentencia que las convenciones ilícitas no producen obligación ni acción, aunque recaigan sobre operaciones de comercio.
b) Sinalagmático. Característica inherente de todo contrato bilateral[2]. Porque genera un conjunto de obligaciones y derechos para cada una de las partes. Se mantiene en situación de interdependencia, de tal manera que la omisión o el desconocimiento de una de las partes da origen a la desatención de parte de la otra. El plazo de entrega, la forma y el pago, son determinados de común acuerdo y en actitud recíproca se establecen penas y condiciones para asegurar la entrega de la mercancía como el pago.
c) Oneroso. Porque cada una de las partes persigue obtener un beneficio, un lucro. El exportador prevé que a través de una compraventa comercial va a obtener una ganancia aun cuando el resultado no responda plenamente a la previsión cuantificable de su precio inicial. De igual manera actúa el comprador. Ambos efectúan un acto de interposición y de lucro.
La transferencia sin fines de lucro, como es el caso de las donaciones que efectúa la comunidad internacional, no es compraventa pues el propietario que transfiere no va a percibir un lucro y a su vez el beneficiario no lo acepta con el ánimo de revender.
d) Conmutativo. Porque el contrato de compraventa se hace sobre mercancías claramente determinadas y a un precio cierto. Aun cuando en el caos de los llamados “contratos a futuro”, también hay una mercancía cierta, no existe un precio claro pues está dado por el comportamiento del mercado, y su naturaleza atípica escapa al contrato común que estamos tratando.
e) Traslativo de Dominio. Porque significa la transferencia de propiedad de la mercancía. Durante la exportación, a través de los canales de comercialización, transcurre físicamente la mercancía y también aspectos formales que constituyen el derecho de propiedad, como la marca, nombre, la disposición del mismo bien, además de las condiciones financieras. Particularmente, nos referimos al acto de enajenación por parte del vendedor y de adquisición por parte del importador. Luego dentro de la propia naturaleza de la compraventa está el tránsito de dominio. El acuerdo mismo expresado en determinar cierta mercancía y el precio constituye la compraventa, con las obligaciones de entregar la cosa y pagar su precio.
El ritmo vertiginoso del comercio internacional actual, dinamiza la transferencia de dominio de la mercancía, donde muchas veces las partes ni siquiera llegan a conocer la mercancía, menos poseerla, ya que puede estar en poder de una persona que ora es comprador, ora es vendedor u ora es custodio en un almacén de depósito o en una zona primaria aduanera.
Todo el comercio internacional es una serie de actos y eventos de interposición, desde que el productor decide exportar hasta que llega la mercancía al consumidor final. Así el productor puede vender a una empresa en su propio domicilio y ésta a un importador quien luego continuará el proceso con una gran rapidez, pues la oportunidad es la que determina el mayor margen de lucro.
Estas operaciones y dichos bienes deben estar asegurados jurídicamente para las partes. Siendo la compraventa internacional un acto jurídico fundamental del comercio internacional, debe proporcionar seguridad al acto y claridad a la relación jurídica. Basta el compromiso claro y manifiesto de las partes para trasladar el dominio de la cosa y exigir el pago, de otra manera estaríamos dando precariedad a los derechos, pues la compraventa no sería el traslado de propiedad sino una serie de posesiones, es decir, situaciones indefinidas en un proceso rápido y continuo donde el contrato se formaliza por una simple llamada telefónica, facsímil o a través de Internet. Si la mayoría de las operaciones internacionales se hace sobre bienes muebles, cuya posesión equivale el título, no hay por qué negar plena e inmediata eficacia de transmisión a la compraventa, sin posesión que es un dominio presunto[3].
[1] Langle y Rubio, Emilio. El Contrato de Compraventa Mercantil, pág. 41. Editorial Bosch, 1958. Barcelona.
[2] Salvat Uno. Pág. 1300. Salvat Editores S.A. 1986. Barcelona.
[3] Sierralta Rios, Aníbal. Contratos de Comercio Internacional, pág. 140. Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú, 1991. Lima
1. CARACTERÍSTICAS DE LOS CONTRATOS
Las particularidades del contrato de la compraventa internacional son:
a) Consensual. Porque existe consentimiento y voluntad entre las partes sobre tres asuntos: Mercancía, precio y propósito de celebrar el contrato de compraventa. Existe una gran libertad para las estipulaciones o el objeto del contrato. Esta amplitud discrecional oscila dentro de los límites de la equivalencia de las prestaciones, y el honor y respeto de la nación de las partes.
Langle y Rubio[1] aconsejan una amplísima tolerancia en las desproporciones sobrevenidas de las prestaciones en los contratos leoninos, pero hace hincapié que las cláusulas de un contrato deben tener su límite, reclamado por la ética, la equidad y la primacía del interés social sobre el particular, o sea, por el bien común.
Sin embargo, este es un límite, aún cuando necesario, difícil de conservar por la bipolaridad instantánea que se establece entre el lucro que anima el contrato y la ética que ha de perseguir el Derecho. La equivalencia de las prestaciones que es en definitiva lo que busca la equidad y el bien común, se pueden lograr si entendemos precisamente que la compraventa es un acto de revender y que alguien exporta para abrir un mercado e incrementar sus lucros en tanto que en igual sentido el importador busca aumentar sus beneficios con la buena compra de su mercancía. Es un acto de negociación en el que ambos van a alcanzar un beneficio.
El orden público y el respeto a la nación de las partes es otro de los límites de la libre expresión de los sujetos en el contrato. La Ley de Introducción al Código Civil del Brasil en su Art. 17 declara inadmisible la libre expresión de las partes que sea ofensiva al orden público, la soberanía nacional o las buenas costumbres. Y finalmente el Art. 53 del Código de Comercio Español sentencia que las convenciones ilícitas no producen obligación ni acción, aunque recaigan sobre operaciones de comercio.
b) Sinalagmático. Característica inherente de todo contrato bilateral[2]. Porque genera un conjunto de obligaciones y derechos para cada una de las partes. Se mantiene en situación de interdependencia, de tal manera que la omisión o el desconocimiento de una de las partes da origen a la desatención de parte de la otra. El plazo de entrega, la forma y el pago, son determinados de común acuerdo y en actitud recíproca se establecen penas y condiciones para asegurar la entrega de la mercancía como el pago.
c) Oneroso. Porque cada una de las partes persigue obtener un beneficio, un lucro. El exportador prevé que a través de una compraventa comercial va a obtener una ganancia aun cuando el resultado no responda plenamente a la previsión cuantificable de su precio inicial. De igual manera actúa el comprador. Ambos efectúan un acto de interposición y de lucro.
La transferencia sin fines de lucro, como es el caso de las donaciones que efectúa la comunidad internacional, no es compraventa pues el propietario que transfiere no va a percibir un lucro y a su vez el beneficiario no lo acepta con el ánimo de revender.
d) Conmutativo. Porque el contrato de compraventa se hace sobre mercancías claramente determinadas y a un precio cierto. Aun cuando en el caos de los llamados “contratos a futuro”, también hay una mercancía cierta, no existe un precio claro pues está dado por el comportamiento del mercado, y su naturaleza atípica escapa al contrato común que estamos tratando.
e) Traslativo de Dominio. Porque significa la transferencia de propiedad de la mercancía. Durante la exportación, a través de los canales de comercialización, transcurre físicamente la mercancía y también aspectos formales que constituyen el derecho de propiedad, como la marca, nombre, la disposición del mismo bien, además de las condiciones financieras. Particularmente, nos referimos al acto de enajenación por parte del vendedor y de adquisición por parte del importador. Luego dentro de la propia naturaleza de la compraventa está el tránsito de dominio. El acuerdo mismo expresado en determinar cierta mercancía y el precio constituye la compraventa, con las obligaciones de entregar la cosa y pagar su precio.
El ritmo vertiginoso del comercio internacional actual, dinamiza la transferencia de dominio de la mercancía, donde muchas veces las partes ni siquiera llegan a conocer la mercancía, menos poseerla, ya que puede estar en poder de una persona que ora es comprador, ora es vendedor u ora es custodio en un almacén de depósito o en una zona primaria aduanera.
Todo el comercio internacional es una serie de actos y eventos de interposición, desde que el productor decide exportar hasta que llega la mercancía al consumidor final. Así el productor puede vender a una empresa en su propio domicilio y ésta a un importador quien luego continuará el proceso con una gran rapidez, pues la oportunidad es la que determina el mayor margen de lucro.
Estas operaciones y dichos bienes deben estar asegurados jurídicamente para las partes. Siendo la compraventa internacional un acto jurídico fundamental del comercio internacional, debe proporcionar seguridad al acto y claridad a la relación jurídica. Basta el compromiso claro y manifiesto de las partes para trasladar el dominio de la cosa y exigir el pago, de otra manera estaríamos dando precariedad a los derechos, pues la compraventa no sería el traslado de propiedad sino una serie de posesiones, es decir, situaciones indefinidas en un proceso rápido y continuo donde el contrato se formaliza por una simple llamada telefónica, facsímil o a través de Internet. Si la mayoría de las operaciones internacionales se hace sobre bienes muebles, cuya posesión equivale el título, no hay por qué negar plena e inmediata eficacia de transmisión a la compraventa, sin posesión que es un dominio presunto[3].
[1] Langle y Rubio, Emilio. El Contrato de Compraventa Mercantil, pág. 41. Editorial Bosch, 1958. Barcelona.
[2] Salvat Uno. Pág. 1300. Salvat Editores S.A. 1986. Barcelona.
[3] Sierralta Rios, Aníbal. Contratos de Comercio Internacional, pág. 140. Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú, 1991. Lima
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